martes, 3 de junio de 2014

Celestina

 ¡Hola!

Os adjunto:

  • Un link con una presentación-resumen de la Celestina.


http://www.calameo.com/read/001860223a76802d497ce


  • Las "sentencias" de "La Celestina"
 "A quien dices tu secreto,
  das tu libertad"
 FERNANDO DE ROJAS, La Celestina


 Uno de los rasgos definitorios de la literatura (y la mentalidad) medieval es el gusto por lo didáctico, lo moralizante. Por que todo sirva para enseñar algo. De ahí el gusto por los exemplos (esas historias breves que transmiten algún tipo de enseñanza) y las sentencias (o sententiae): frases breves que también encierran una enseñanza general. Las sentencias que forman parte de la cultura popular se llaman refranes, pero también las hay tomadas de personalidades que en algún momento fueron capaces de expresar una verdad amplia, a menudo universal, en una oración.

Durante la Edad Media, al igual que ocurría con los exemplos, circularon recopilaciones de este tipo de sentencias, y ya vimos como el Arcipreste de Hita incluía con abundancia el uso de refranes y de frases sentenciosas  en su Libro de Buen Amor. Pues bien: esta es otra de las coincidencias entre la obra de Juan Ruiz y la Celestina de Fernando de Rojas (aparte de alguna otra más: premio para el primero o la primera que  me diga otras cinco semejanzas o coincidencias más entre ambas mediante un comentario firmado en esta entrada... solo tenéis que fijaros un poco).  También en esta "tragicomedia" encontramos por todas partes esas frases sentenciosas, que Fernando de Rojas toma tanto de la cultura popular (muchas son, de hecho, refranes) como de la literatura anterior a él, especialmente de Séneca (filósofo latino del siglo I), y de Petrarca (uno de los principales representantes del Humanismo italiano).

Aquí os dejo una recopilación de algunas de esas citas de La Celestina tomadas del blog Diente de león que pueden llegar a ser imprescindibles.

Nadie es tan joven que no se pueda morir mañana,
ni tan viejo que no pueda vivir un día más.
Miserable cosa es pensar ser maestro
 el que nunca fue discípulo.

Mejor es el uso de las riquezas que la posesión de ellas.

Qué glorioso el dar, qué miserable el recibir.

La ajena luz no te hará claro, si la propia no tienes.

 No es vencido sino el que se cree serlo.
 El cierto amigo en la cosa incierta se conoce,
en las adversidades se prueba.

Del error, lo peor es la perseverancia.
 El amor imposible todas las cosas vence.

Cuán fácil cosa es reprender vida ajena
y cuán duro guardar cada uno la suya.

El deleite de la venganza dura un momento;
el de la misericordia, para siempre.
 La mitad está hecha cuando tienen buen principio las cosas.

Es simpleza o necedad llorar
por lo que con llorar no se puede remediar.

Gran parte de la salud es desearla.

Ninguna cosa hace pobre al avariento como la riqueza.

Locura es pagar amistad con odio.

 Cuando el corazón está embargado de pasión, están cerrados los oidos al consejo, y en tal tiempo las palabras sensatas, en lugar de amansar, acrecientan la saña

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